El origen del cine

El cine, es la técnica de proyectar fotogramas de forma rápida y sucesiva para crear la impresión de movimiento mostrando algún vídeo. La historia del cine comienza el 28 de diciembre de 1985, fecha en la que, Louis y Auguste Lumière realizaron la primera proyección de cine, llamada “Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir”, fueron 10 o 12 pequeños documentales que dieron inicio a lo que ahora conocemos como arte, industria y espectáculo; una combinación entre ciencia y reflectores, fama y fortuna. En esos segundos proyectaron la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon, la demolición de un muro, la llegada de un tren, y un barco saliendo del puerto. La proyección fue un éxito no solo en Francia, sino también en el resto de Europa y en Norteamérica. Gracias a este éxito los hermanos Lumière proyectaron en un año más de 500 películas, de las que destacan Llegada de un tren a la estación de la Ciotat, El desayuno del bebé y El regador regado, películas que acabaron aburriendo al público al ser muy monótonas por la ausencia de actores y decorados y por la brevedad.

Tras los hermanos Lumière, George Méliès revolucionó el cine al desarrollar nuevas tecnologías y al contar historias ficticias. Su principal aportación al cine es Viaje a la Luna en la que introdujo los primeros efectos especiales. Otra de sus películas importantes fue Viaje a través de lo imposible, que también cuenta con algunos efectos especiales.

David Wark Griffith está considerado el creador del modelo americano de representación cinematográfica (o montaje invisible), por lo que fue llamado «El padre del cine moderno». Sus innovaciones en la manera de narrar una película revolucionaron el séptimo arte: En sus obras maestras “El nacimiento de una nación” (1914) e “Intolerancia” (1915), dividía el film en secuencias, mostraba acciones en paralelo, cambiaba el emplazamiento y el ángulo de la cámara, variaba los planos, usaba el flash-back o narración de un hecho ya pasado. Pero, sobre todo, Griffith asumió que el montaje era el instrumento expresivo más importante con que contaba el cine; que no servía sólo para ordenar secuencias y planos, sino también para emocionar al espectador.

El acorazado Potemkin es una película muda de 1925 dirigida por el cineasta ruso Sergéi Eisenstein. Se la considera una de las mejores películas de la historia cinematográfica. Es una obra que significa un nuevo aporte a la narración cinematográfica en términos de lenguaje visual. En esta obra Sergéi Eisenstein introdujo inclinaciones de cámara que daban como resultado un énfasis o una sensación distinta en lo que se relataba. Se trata de una película que refleja el espíritu de la época en que es realizada, donde todo elemento es utilizado como propaganda para la legitimación ideológica de una revolución naciente.

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